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  • miércoles, 9 de marzo de 2011

    África en el corazón- M.ª Carmen de la Bandera




    Hoy me ha llegado, un pedido que hice a la editorial bambú.
    como bién pone en el titulo es: África en el corazón.
    tengo muchas ganas de leerlo, ya que tiene muy buena pinta.
    le quiero dar las gracias a la editorial bambú, y decir que en cuanto pueda leermelo pues me lo leeré ...lo antes posible y ya aré la reseña.
    ya os daré más datos en la reseña, asique muchas gracias.
    :)
    como podeis ver es fino .
    aquí teneis la sinopsis ( en la foto)

    sábado, 5 de marzo de 2011

    SOY EL ULTIMO EN LEERLO :(



    SOY EL ULTIMO EN LEERLO PERO BUENO... MEJOR TARDE QUE NUNCA,
    ESTOY HABLANDO DE LOS JUEGOS DEL HAMBRE UN LIBRO MUY HABLADO EN LA BLOGOSFERA ESTE AÑO PASADO, DE LA DIOSA SUZANNE COLLINS.
    EL MEJOR LIBRO DEL AÑO PASADO, YA LO TENGO
    y con suerte me compraré los demas.
    es tapa blanda con solapas y casualmente tengo un marcapaginas de un pajaro!!! como el simbolo de los juegos del hambre. ya os ablaré mas de el cuando haga la reseña. por cierto este fue el libro mas votado, en mi primera votacion. pues nada queria que lo supierais y que hay una nueva votacion votar!!! venga esta noche si puedo os pongo una nueva reseña, gracias.
    :)
    siento que las imagenes estén del reves pero me ha dado por hacerlas en la pagina de cameroid y mirar........bueno da igual.

    novedades de la editorial atlantis

    bueno, hoy os traigo las novedades de la editorial atlantis de este mes, tambien ahora os dire una cosa en una entrada y os aré una reseña!!!!!

    Febrero 2011

    UNIVERSO ATLANTIS

    Carmen Baena, autora de "Descansen en paz" (Ediciones Atlantis), invitada a "Las noches Blancas" de Fernando Sánchez Dragó

    El pasado día 24 de Enero, la autora de Ediciones Atlantis Carmen Baena, fue invitada al emblemático programa literario del canal autonómico de la Comunidad de Madrid. Carmen, médico forense de la Audiencia Nacional, y ahora reconocida novelista, y Fernando Sánchez Dragó, director y conductor del programa "Las noches Blancas", estuvieron debatiendo sobre los distintos aspectos de la vida y la muerte, así como del lado más humano y personal de esta fascinante profesión, tan presente en "Descansen en paz".

    Enlace del video: http://www.edicionesatlantis.com/noticias-interior.php?&id=43

    El libro electrónico (por José Vaccaro Ruiz)

    Las industrias editorial y distribuidora deben prepararse para la era del libro electrónico que ya está aquí. Existe en el sector gran inquietud por el cambio que comportará en las pautas de lectura y comercialización que hasta ahora se basan en el libro físico. Conviene hacer alguna reflexión al respecto.

    En primer lugar el libro físico tal y como lo entendemos debe recuperar su carácter de "objeto", de "cosa", sin olvidarnos de su elemento romántico, por supuesto: se puede oler, palpar, ver su textura y color, utilizar para guardar una entrada de cine y redescubrirla años más tarde, se puede dedicar por el propio autor, y todo esto, sin dejar de ser vehículo de transmisión de contenidos culturales y/o emocionales. Esa potencialidad es lo que le otorga un significado propio, distinto del libro electrónico.

    La diferente caligrafía, el papel, la encuadernación, la ilustración, el formato, son características que deben distinguir al libro físico del electrónico, así como la incorporación de nuevos inputs.

    Un ejemplo de lo que digo: Luz de luciérnagas, de Edson Lechuga, editada por Montesinos contiene, entre sus páginas, el escáner de uno de los protagonistas enfermo, una imagen que nos lo vuelve próximo y entrañable; espacios en blanco, una palabra por renglón a modo de caligramas, fotografías. Ello da una enorme fuerza a la narración. La organización y el contenido físicos del texto al servicio de lograr mayor cercanía y empatía con el lector.

    Otro ejemplo: White Creek Manor de Victoria Vázquez, editada por Neverland ediciones. Aquí es la ilustración, la pauta de los capítulos, la addenda ilustrada de los protagonistas, su árbol genealógico. No en vano Victoria viene del mundo del diseño. En el libro la forma reclama un lugar distinto, propio y complementario de la estricta materia de la trama, sirviendo para enriquecerla.

    El libro físico debe salir de la pura y monda letra impresa (si no lo hace, tiene perdida la partida) para incluir y aportar algo más, diferente y de mayor intensidad y personalidad que sea imposible encontrar en el libro electrónico.

    Al tomar prestado de una biblioteca y tener entre las manos un libro físico, abrirlo y leerlo, el contacto con su lomo, sus páginas, los puntos y los dobleces que otros antes han dejado en él, la sombra sobre la parte virgen u hollada, es como una mujer que, al ahondar en ella, podemos percibir el rastro y la historia que otros hombres, antes que nosotros, han dejado en su alma.

    El libro físico forma parte de la vida, es un objeto dotado de entidad. Lo contrario del libro electrónico, puros megabytes de memoria que se manifiestan en una pantalla luminiscente, desapareciendo cuando se pulsa el off.

    RadioRADIO ATLANTIS, LA VOZ DE LOS NUEVOS AUTORES

    Nace Radio Atlantis, una iniciativa que surge del esfuerzo que venimos realizando por darle voz a una nueva generación de escritores.

    Ediciones Atlantis cree en el talento, el valor y la originalidad. Así, con Radio Atlantis, establecemos un espacio en el que los propios creadores puedan hablarnos sobre el proceso de desarrollo de su obra. Funciona como un canal de difusión y promoción que puedes escuhar online o bien descargarlo gratis en tu móvil.

    Escúchanos en: www.radioatlantis.es

    NOVEDADES

    Escenas (de la vida conyugal)

    Mariana Fiksler

    Un grupo de amigos y conocidos se ven envueltos en diversas situaciones amorosas. Toni está separado de María, aunque de forma amistosa se siguen viendo. A su vez Toni tiene una amante, Marisa, a quien le gustaría tener una relación más estable con Toni. Julio está casado con Laura y son felices hasta que él se encuentra con una antigua novia suya, Paula, y comienzan una relación de amantes. Paula también quiere algo más con Julio. Mientras, Paula y Marisa se conocen, se hacen amigas y van a pasar unos días a Altea; allí conocen a unos chicos con los que establecen una relación.

    Entre visitas de amantes, los hijos, la escuela, la vida diaria… Mariana Fiksler nos relata la historia de varias parejas: separaciones, relaciones extramatrimoniales, relaciones con los hijos, cercanías y distancias entre unos y otros. Escenas de la vida conyugal es como su título indica: un fragmento de la vida misma.

    Puedes adquirirlo pulsando aquí y en librerías.

    Cien pedazos

    Julio R. Carmona Limón

    Jesús vive en un mundo descarnado donde la corrupción política y policial deja yermo todo lo que toca. Jesús va a ser el que tendrá que poner a prueba cuánto puede penetrar el mal en él. Frente a eso, su mujer, Mi, se mantiene al otro lado del universo perverso que rodea a su marido, lo que les acabará distanciando paulatinamente. Casero, el líder del partido político, y Barrigas, un corrupto policía, son los máximos representantes de las dos caras de la corrupción presente en la novela. Los grandes medios de comunicación también dan el espaldarazo al poder político, especialmente el periódico Página Prima, frente a otro grupo más distanciado del poder: Media Lupa. Página Prima come de la mano del partido político de turno. Quizás en este punto es donde más podemos recordar a la situación actual española, con medios de comunicación tan claramente decantados por una u otra ala ideológica del poder.

    Cien pedazos es un thriller político con muchos ingredientes adicionales. Una historia trepidante que no podremos soltar hasta conocer el paradero de todos sus protagonistas.

    Puedes adquirirlo pulsando aquí y en librerías.

    El espíritu del artista maldito

    Zack Badú

    kkZacarías es un niño inquieto y curioso que, más de una vez, consigue ponerse en situaciones peligrosas. Entre los acontecimientos relatados, uno en particular, parece asumir una importancia clave: para probar la sensación del afeitado, Zacarías intenta usar la navaja de su padre causándose graves cortes en la cara. Unas noches después, cuando la herida empieza a sanar, una mariposa entra por la ventana y se posa sobre ella. Zacarías la aplasta y, como resultado, las vísceras del animal se mezclan con su sangre. La herida se infecta haciendo crecer unos gusanos en su interior hasta que, un día, Zacarías vomita una mariposa de llamativos colores por su boca. Es en ese momento cuando el protagonista se transforma en Zack, una persona distinta…
    Algunos años más tarde, Zack es un adolescente que empieza pintando graffitis en el Madrid de los noventa y acaba viviendo noches interminables, llenas de drogas psicodélicas, en un mundo distorsionado, donde se mezcla la realidad con lo onírico.

    "El espíritu de un artista maldito" destaca por el estilo rápido y divertido que divide la historia en relatos breves de una o dos páginas con su propio título. Más que seguir un hilo conductor, la historia se desenvuelve a través de estos pequeños relatos en los que, en ningún momento, se nos da una descripción directa de la personalidad del protagonista, sino que es el propio lector el que, juntando todos los eventos narrados, se crea una idea de él.

    Puedes adquirirlo pulsando aquí y en librerías.

    De guerras y hombres

    Javier Ordóñez Martín

    El capitán Orestes, un militar español destinado en Melilla durante el conflicto armado con Marruecos de 1909, deserta del ejército decepcionado moralmente por la incompetencia de los mandos superiores y desembarca en Barcelona en pleno levantamiento social que las crónicas de la época denominaron como La Semana Trágica. Allí, junto al también desertor capellán castrense, Cosme Vidal, deberán evitar la quema de la catedral por parte de los insurrectos del Partido Radical Socialista fundado por Alejandro Lerroux...

    Una novela de aventuras, intriga y pasiones humanas que le transportará a los acontecimientos de 1909 vividos por aquellos héroes anónimos.

    Puedes adquirirlo pulsando aquí y en librerías.

    Olor a Tinaja

    Mara De Miguel

    Los habitantes de las tierras vitivinícolas de Córdoba, productores del vino de Montilla-Moriles, cuya existencia pasa pacíficamente entre las labores de producción y la tranquilidad de sus hogares, serán repentinamente alterados por la llegada de Mary Michel, una periodista para una revista especializada en enología que llega allí para revelar un secreto, casi legendario, que despertaría en los propietarios de la bodega más poderosa del lugar sentimientos encontrados, más allá de las simpatías, los recelos y los desengaños.

    Olor a tinaja es una historia sobre lo inesperado, sobre los cambios que puede dar la vida de la noche a la mañana sin tener siquiera la cortesía de avisar previamente, desestabilizando los sentimientos y las ilusiones de las personas que tienen que sufrir sus repentinos caprichos y, sobre todo, de vino. De mucho vino.

    Puedes adquirirlo pulsando aquí y en librerías.

    Cartucho

    Miguel Ángel Ambrosio

    La inocencia del pasado ya no existe. Una época que está llegando a su fin reclama dignidad para los oficios que un día tuvieron tanta importancia para la supervivencia, antes de la era del mercado global. Dos hombres mayores, que de jóvenes habían sido amigos inseparables, pero no se saludaban desde hacía más de veinte años por una desconcertante traición, vuelven a unirse para evitar una desgracia que pondría los montes de León en el punto de mira de los periódicos nacionales.

    Uno de ellos había vivido del trabajo del campo y el ganado y conseguía un sobresueldo guiando a cazadores furtivos por los senderos más impenetrables de la región, mientras que el otro había entrado en el cuerpo de la guardia de montes. El odio personal había sido alimentado por sus desencuentros profesionales, pero ninguno de los dos dudará en olvidar sus antiguos rencores con tal de evitar la muerte de un inocente.

    Cartucho es una emocionante novela de misterio donde el ritmo insalvable del presente se une con los recuerdos de las rivalidades de la juventud, que sirve para la reflexión sobre el cambio de vida en España durante los últimos treinta años.

    Puedes adquirirlo pulsando aquí y en librerías.

    Terrones de sal

    Juan Losada

    una colección de relatos cortos que destacan por la amplitud de registros abordados, desde las simples fábulas inocentes y divertidas, hasta otras historias más oscuras que sacan a la luz los más bajos instintos humanos, pasando por otras con elementos eróticos, fantásticos o situaciones que pueden considerarse como cotidianas; los celos, la codicia, el rencor o la lujuria.

    Es, en resumen, una gran colección de relatos, la mayoría de ellos originales e insólitos, y que a buen seguro proporcionarán entretenimiento y alguna que otra sorpresa a aquel que se acerque a ellos. Más de veinticinco relatos, donde el lector podrá encontrarse con el amor, la violencia, el sexo, los sueños… en definitiva, los elementos que conforman la vida.

    Puedes adquirirlo pulsando aquí y en librerías.

    Un recuerdo en la pared

    A. Fausto

    Un recuerdo en la pared narra la emotiva historia de un adolescente, Noiret Huthley, que tras enfrentarse a la muerte de su madre, se había alejado de sus amigos y había renunciado a las diversiones que tanto había disfrutado anteriormente, incluido su puesto como capitán del equipo de rugby en el que jugaba.

    Su hermana Vicky es su única obsesión, pues está enferma de leucemia y se siente en la obligación de protegerla constantemente, para evitarle lesiones cuando se desmayaba o para evitarle el sufrimiento de las crueles burlas con la que algunos compañeros, con los que Noiret se había peleado más de una vez, intentan herirla.

    Lo que no espera el implacable protagonista de esta romántica novela es que cuando conozca a Amy Rodríguez, una preciosa y encantadora chica que se había mudado recientemente a la ciudad y había comenzado a estudiar en su instituto, su vida cambiará completamente y le hará sentir pasiones que creía olvidadas.

    Puedes adquirirlo pulsando aquí y en librerías.

    Suspiros de España

    Lola Gutiérrez

    La novela arranca con la madre de la protagonista, Antonia, que nos revela las circunstancias que han llevado al nacimiento de su hija, Ana. Originaria de un pequeño pueblo cerca de Cartagena, Antonia, a los 21 años, se muda a la ciudad, donde se enamora de Esteban, un hombre casado, y queda embarazada de él. Pero él la abandona y Antonia es obligada a refugiarse en un convento, acogida por la hermana Francisca, donde da a luz. Antonia nos cuenta su propia muerte cuando Ana tiene tres años y a lo largo de toda la novela, bajo forma de fantasma, acompaña a su hija convirtiéndose en uno de los personajes principales de la historia.

    “Suspiros de España” es una novela romántica en la que los acontecimientos ruedan alrededor de las relaciones sentimentales, sean éstas de amistad, odio o de amor entre los personajes. Lola Gutiérrez cruza la análoga experiencia de madre e hija, las dos involucradas en unos embarazos inesperados con hombres que parecen no amarlas. Pero mientras la historia de Antonia no tiene el final esperado, porque ella nunca podrá formar una familia con su amado, el buen éxito de la historia de Ana y su felicidad consigue compensar lo que ha sido la infelicidad en vida de su madre.

    Puedes adquirirlo pulsando aquí y en librerías.

    Unos veintitantos cuentos de pensares turbios

    Pedro Cuéllar Llanos

    “Ahora sé que es muy difícil encontrar algo si no sabes dónde buscar”, aventura Pedro Cuéllar Llanos en El último Lunes de Aguas, uno de tantos pensamientos turbios que pasan por la mente de un autor despierto y mordaz, que trata con un excelente humor asuntos tan desconcertantes y tan cotidianos para el hombre de a pie como la muerte, la soledad o la estupefacción ante los cambios del mundo en el que vivimos, que siempre va más deprisa de lo que somos capaces de manejar.

    Unos veintitantos cuentos de pensares turbios que descolocarán al lector, por su originalidad y contundencia, con historias como “la intocable locura del hombre de la chaqueta verde; la triste lucha de una simple cara de acelga; el aprendizaje tardío de Amadeo; la persistente manía de coronar al Cristo de Justito; la caribeña pasión olvidada de caderas que no se mueven ni a ritmo de cumbias; la impresionante cautela del volar del colibrí; la peculiar manera de hablar de Rufo; las enfermedades extrañas y mortales que padeció Gustavo y hasta la autobiográfica radiografía de uno mismo”.

    Puedes adquirirlo pulsando aquí y en librerías.

    viernes, 25 de febrero de 2011

    1º CAPITULO DE ángel perdido- javier sierra

    esto lo puedes encontrar en el apartado de 1ºs capitulos.

    Ángel perdido.

    65 x 65 pixelDoce horas antes

    La enorme pantalla de plasma del despacho del director de la Agencia Nacional de Seguridad se iluminó mientras sus persianas eléctricas oscurecían la sala con un suave zumbido. Un hombre trajeado, de aspecto impecable, aguardaba tras una mesa de caoba a que el todopoderoso Michael Owen le explicara por qué lo había hecho venir a toda prisa desde Nueva York.
    -Señor Allen -carraspeó el gigante negro clavando su mirada en él-. Le agradezco que haya venido a verme con tanta diligencia.
    -Supongo que no tenía elección, señor -respondió. Nicholas L. Allen era un agente curtido en aquellos lances. Llevaba dos décadas moviéndose con razonable agilidad por el bosque burocrático de Washington D. C. y se contaban con los dedos de una mano las veces que había pisado aquel despacho. Si el director Owen lo había convocado a su madriguera en Fort Meade, Maryland, era porque se avecinaba una crisis. Y de las grandes. Acudir presto era lo menos que podía hacer.
    -Verá, coronel Allen -prosiguió Owen. Sus ojos todavía lo escrutaban con severidad-. Hace seis horas nuestra embajada en Ankara nos ha enviado el vídeo que deseo mostrarle. Le ruego que se fije en todos los detalles y comparta sus impresiones cuando termine de verlo. ¿Lo hará?
    -Claro, señor.
    Nick Allen había sido entrenado para eso. Para obedecer a sus superiores sin oponer resistencia. Tenía el perfil del soldado perfecto: complexión fuerte, casi un metro ochenta y cinco de alzada, rostro cuadrado, surcado por alguna que otra fea marca de combate, y una mirada azul que podía graduar desde la infinita bondad a la furia más despiadada. Dócil, se reclinó en su butaca y aguardó a que la pantalla de barras multicolores desapareciera para desvelar su primera imagen.
    Lo que vio le hizo dar un respingo.
    Sentado en una habitación llena de desconchaduras y manchas en la pared aguardaba un hombre maniatado y con la cabeza cubierta por una capucha. Alguien lo había vestido con un mono naranja como el utilizado en las prisiones federales de los Estados Unidos. Sin embargo, los individuos que se movían a su alrededor distaban mucho de parecer norteamericanos. Allen distinguió a dos, quizás a tres tipos vestidos con galabeyas que escondían sus rostros tras pasamontañas negros. «Límite entre Turquía e Irán -calculó en silencio-. Tal vez Irak.» Los tiros de cámara le permitieron reconocer enseguida varios grafitis escritos en kurdí, impresión que se confirmó en cuanto los oyó hablar. El vídeo tenía una calidad razonable pese a haber sido filmado con una cámara doméstica. Tal vez con un teléfono móvil. Una frase más de aquellos tipos le bastó para identificar su procedencia. «Frontera con Armenia», concluyó. Además, dos llevaban al hombro sendos AK-47 y, al cinto, grandes cuchillos de hojas curvas típicos de la región. No le sorprendió demasiado que el operador de cámara fuera quien dirigiese la escena. Ni tampoco que le hablara al rehén en un inglés con el acento áspero que tantas veces había escuchado en el noroeste de Turquía.
    «Está bien. Ahora diga lo que debe», ordenó.
    El prisionero se removió al sentir que unas manos fuertes lo agarraban del cuello y lo orientaban con rudeza en dirección al objetivo mientras le arrancaban la capucha.
    «¡Dígalo!»
    El hombre de la pantalla titubeó. Tenía mal aspecto. Barba descuidada. Pelo revuelto y un rostro sucio, demacrado y de piel quemada por el Sol. A Nick Allen le extrañó no poder verlo mejor. La luz era pobre. Posiblemente procedía de una sola bombilla. Y, pese a todo, algo en aquel perfil le resultaba familiar.
    «En nombre de las Fuerzas de Defensa Populares..., exijo al gobierno de los Estados Unidos que cese de apoyar al invasor turco», dijo entonces en un inglés perfecto. Una algarada de gritos se elevó por detrás de él. «¡Continúa, perro!» El pobre hombre -al que no conseguía identificar, pese a concentrarse en cada uno de sus gestos- se estremeció. Balanceó su cuerpo hacia delante mostrando sus manos atadas a cámara. Tenía varios dedos ennegrecidos, tal vez congelados, que parecían aferrar un pequeño objeto. Una especie de colgante opaco, de aspecto irregular, poco atractivo, hizo que los ojos de Nick Allen se abrieran de par en par. «Si quieren rescatarme con vida, hagan lo que piden -dijo como si una tristeza infinita se hubiera instalado en su garganta-. Mi vida... Mi vida vale la salida de las tropas de la OTAN en un perímetro de doscientos kilómetros alrededor del Agri Daghi.»
    «¿Agri Daghi? ¿Eso es todo? ¿No piden rescate?»
    Allen vio cómo los dos hombres que tenía detrás volvieron a corear gritos en kurdí. Parecían muy excitados. Uno de ellos llegó incluso a sacar su daga y a agitarla alrededor del cuello del prisionero como si fuera a rebanárselo allí mismo.
    -Y ahora fíjese bien -susurró Owen.
    El coronel se frotó la nariz y aguardó a que el vídeo avanzase.
    «¡Diga su nombre!»
    La nueva orden del operador de cámara no lo pilló por sorpresa. Había visto demasiadas veces escenas como ésa para saber qué venía a continuación. Después de obligar al rehén a identificar su unidad militar, su graduación o su procedencia exacta, lo acercarían al objetivo para que no cupiera duda alguna de su identidad. Si en ese momento el prisionero careciera de interés, lo dejarían llorar y desesperarse mientras se despedía de su familia y, acto seguido, lo obligarían a bajar la cabeza para degollarlo. Los más afortunados terminarían su agonía con un tiro de gracia. Los que no, boquearían y se desangrarían hasta morir.
    Pero aquel hombre debía de tener un gran valor. Michael Owen no lo hubiera llamado si no fuera así. Nick Allen era, a fin de cuentas, un experto en operaciones especiales. En su currículo figuraban misiones de rescate en Libia, Uzbekistán y Armenia, y formaba parte de la unidad más reservada de la Agencia. ¿Era eso lo que quería de él su director? ¿Que lo trajera de vuelta a su despacho?
    El vídeo rugió de nuevo:
    «¿No me ha oído? -dijo el operador-. ¡Diga su nombre!»
    El prisionero levantó los ojos dejando ver unas feas bolsas de color morado bajo ellos y una frente cuarteada.
    «Me llamo Martin Faber. Soy científico...»
    El todopoderoso Michael Owen detuvo entonces el vídeo. Tal y como esperaba, Allen se había quedado mudo de asombro.
    -¿Comprende ahora mi urgencia, coronel?
    -¡Martin Faber! -masculló moviendo su mandíbula de un lado a otro, sin terminar de creérselo-. ¡Pues claro!
    -Y eso no es todo.
    Owen alzó el mando a distancia en el aire y trazó un círculo alrededor de la imagen congelada de aquel individuo.
    -¿Ha visto lo que sostiene en sus manos?
    -¿Es...? -El fiel militar amagó un gesto de profunda inquietud-. ¿Es lo que imagino, señor?
    -Lo es.
    Nick Allen frunció los labios como si no diera crédito a lo que veía. Se acercó todo lo que pudo a la pantalla y se fijó mejor.
    -Si no me equivoco, señor, ésa es sólo una de las piedras que necesitamos.
    Un brillo malévolo destelló en los ojos del enorme gorila que dirigía los designios del servicio de inteligencia más poderoso del planeta.
    -Tiene usted razón, coronel -sonrió-. La buena noticia es que este documento desvela, sin querer, el paradero de la que falta.
    -¿De veras?
    -Fíjese bien, por favor.
    Michael Owen dirigió el mando a distancia hacia la pantalla y lo accionó. La figura demacrada de Martin Faber volvió a moverse como por arte de magia. Su mirada azul se había vuelto aún más acuosa, como si estuviera a punto de romper a llorar.
    «Julia -susurró-. Tal vez no volvamos a vernos...»
    «¿Julia?»
    Al apreciar la mueca de satisfacción de su hombre más capacitado, el director de la Agencia Nacional de Seguridad sonrió. El vídeo no había terminado aún cuando su orden se coló en el cerebro de su mejor agente, ocupando el primer lugar de su lista de prioridades:
    -Julia Álvarez -completó Owen la información que faltaba-. Encuentre a esa mujer, coronel. De inmediato.

    novedades juveniles e infantiles de la editorial bambú

    Lecturas llenas
    de emociones

    Novedades de literatura infantil y juvenil

    Libros destacados

    La niebla apestosa
    Joles Sennell / Marc Torrent

    Bernardo es el hijo pequeño de un rey cuyo reino tiene un bosque invadido por una niebla apestosa. Él solo, con la ayuda de una longaniza y un saquito de olor, conseguirá no solo averiguar cuál es la causa de la peste, sino también eliminarla. ¿Quieres ayudarlo aresolver los enigmas que se esconden en el bosque y acompañarlo en esta aventura?

    A partir de 6 años

    MÁS INFORMACIÓN

    Amsterdam Solitaire
    Fernando Lalana

    Cuando el detective Fermín Escartín es invitado a la presentación mundial de la estilográfica Amsterdam Solitaire, no sabe que está siendo involucrado en una sofisticada venganza empresarial, que nos va a llevar del puerto de Montecarlo a Ámsterdam, la capital mundial de los diamantes y, por supuesto, a las calles del casco viejo de Zaragoza, el territorio natural de Escartín. Así pues, el investigador aragonés en esta ocasión se enfrentará al reto de desentrañar un robo impecable, casi perfecto, aparentemente imposible.

    A partir de 14 años

    MÁS INFORMACIÓN

    Más novedades
    El señor H
    A partir de 6 años
    Alas de mariposa
    A partir de 8 años
    África en el corazón
    A partir de 11 años

    El misterio
    de la calle de las
    Glicinas

    A partir de 11 años

    Los que soñaban con la luna
    A partir de 12 años

    La Casa del Ángel de la Guarda

    A partir de 12 años

    Cantan los gallos
    A partir de 14 años

    TODA LA INFORMACIÓN EN
    WWW.EDITORIALBAMBU.COM

    jueves, 24 de febrero de 2011

    YA ESTOY AQUÍ

    hola a todos, soy alan el administrador del blog.
    como habeis podido comprobar he estado unos dias sin actualizar, es porque estaba muy malo.
    pero bueno ya estoy de nuevo y con muchas fuerzas para seguir leyendo y cambiando opiniones con vosotros.

    he visto que sois 3 seguidores !! muchas gracias por seguir mi blog espero que os guste.
    he estado intentando hacer imm's ( in my mailbox) enseñar los libros por video . pero no he podido porque los estoy subiendo, en youtube tarda mucho y al final pone que hay un error, asique de momento seguire con reseñas, imagenes, 1ºs capitulos y novedades hasta que pueda subir un imm.
    y pronto la editorial ATLANTIS me enviará un libro muy interesante que tengo muchas ganas de leer : RENAISSANCE- LA CAIDA DE LOS HOMBRES.
    mañana día 25 de febrero de 2011: os daré nuevas reseñas, novedades y 1ºs capitulos..... si quereis saber de que libros son.... ya sabes mañana lo tendreis.

    muchas gracias a los seguidores, A porcierto tendreis una nueva encuesta.
    :)

    sábado, 12 de febrero de 2011

    1º capitulo de proyecto amanda-invisible

    ESTO LO PODEIS ENCONTRAR EN EL APARTADO 1º CAPITULOS CON MUCHOS MAS Y IMAGENES EN ALTA RESOLUCION.
    Primer Capítulo- de proyecto amanda


    ¿Por qué será que cuando no quieres pensar en algo, no puedes dejar de hacerlo?
    Desde que me desperté, la escena que había presenciado Amanda en mi casa el día anterior se había repetido en mi cabeza como si fuera un vídeo de YouTube. Uno de esos que, nada más terminar, comienza de nuevo, en un bucle, con una reiteración enfermiza. Estuve pensando en ello mientras me vestía, mientras pedaleaba hasta el instituto, e incluso mientras estaba con Kelli junto a su taquilla, y ella intentaba acordarse del argumento de una película de Reese Witherspoon que había pillado empezada la noche anterior. Ahora estaba en clase de historia, pero la explicación del señor Randolph sobre las causas de la Primera Guerra Mundial quedó eclipsada por una voz en el interior de mi cabeza. Era la de mi padre, que repetía las mismas palabras una y otra vez. Me pregunté qué es lo que habría escuchado Amanda exactamente. Probablemente, todo. El teléfono había sonado cuando yo estaba en el piso de arriba, buscando mi cuaderno de notas. Regresé a la cocina. Mi padre daba voces, así que era obvio que había contestado y que la conversación había comenzado un rato antes. Amanda y yo hablábamos mucho, por lo que ella ya habría intuido que pasaba algo. Sabía más que cualquier otra persona en el instituto. Pero hasta ayer no lo sabía todo. No conocía la peor parte. Sí, estaba enterada de lo de mi madre, pero no tenía ni idea de lo del dinero. Ahora ya lo sabía. Lo asombroso fue que no parecía sorprendida. Era como si, de algún modo, lo hubiera adivinado hacía ya mucho tiempo.
    -... Y por esta razón, el asesinato del archiduque supuso el catalizador del estallido del conflicto, pero no la causa per se. Normalmente me gustan las clases del señor Randolph, y eso que no soy lo que se dice una apasionada de la historia. Es muy agradable y paciente, explica las cosas con claridad y es uno de los pocos profesores del Endeavor que real mente te prepara para los exámenes. Pero aun así, aquella mañana me resultó imposible concentrarme en la lección. Negué con la cabeza, me enderecé en mi asiento y saqué una nueva punta de mi portaminas. Tal vez si adoptaba la actitud de una estudiante atenta podía convertirme en una. -¿Habéis anotado eso? Alianzas enmarañadas. Es lo más importante, con lo que os debéis quedar de la clase de hoy. La pizarra estaba cubierta de anotaciones, pero el señor Randolph había encontrado hueco suficiente para escribir 'alianzas enmarañadas' en letras grandes, y subrayó lo de 'enmarañadas' unas cincuenta veces. Puse los ojos en blanco y empecé a copiar aquella frase tan crucial. No había duda de que esas alianzas serían lo único que recordaría de aquella clase. Lástima que no supiera lo que eran ni quiénes las habían entablado. Justo en el momento en que empezaba a escribir 'enmarañadas', Lexa Brooker, que estaba sentada a mi lado, deslizó un trozo de papel arrugado sobre mi cuaderno.
    Era una nota de Heidi. La recogí con mano experta -Heidi y yo habíamos pasado tantas clases juntas que era capaz de hacer desaparecer sus notas en un nanosegundo- y terminé de copiar la palabra. Después desdoblé el papel cuidadosamente. Levanté la mirada. En el aula del señor Randolph los pupitres están dispuestos en forma de herradura. Heidi estaba sentada justo en el otro extremo, pero nuestras miradas se encontraron y ella levantó las cejas, que llevaba muy bien perfiladas. Asentí de forma casi imperceptible, agradecida por tener algo en que pensar aparte de la cuestión de que Amanda supiera aún más cosas sobre
    mi desquiciada familia de las que había sabido hasta la semana pasada. La fiesta del sábado iba a ser increíble, y las Chicas I -Kelli, Heidi, Traci y yo (sí, durante un tiempo escribí mi nombre con una i, pero ¡no pienso volver a hacerlo!)-, las actuales reinas de segundo, íbamos a ir de verde. ¡Qué guay! Tengo una camiseta ajustada de color verde oscuro, que me puse una vez que fuimos juntas al cine. Lee estaba por allí, y me dijo que el verde resaltaba mucho el color de mis ojos. Al pensar en Lee, la cara se me puso de un tono rosado, que es lo que nos pasa a las irlandesas pelirrojas cuando nos ruborizamos. O cuando nos asustamos. O cuando tenemos calor. O a la más mínima sensación de nerviosismo o incomodidad. En resumen, entre veinte y mil veces al día.
    -¿Calista Leary? Levanté la cabeza como un resorte en cuanto escuché mi nombre. ¿Acaso el señor Randolph había visto el trozo de papel mientras circulaba por la herradura de mano en mano? Hay profesores que, si te pillan pasando una nota, te hacen leerla en voz alta delante de toda la clase. No es que el contenido de esta fuese especialmente comprometedor, pero aun así no me habría hecho ninguna gracia que todo el mundo se enterase. Entonces me di cuenta de que había sido una voz de mujer la que había dicho mi nombre, y de que el señor Randolph ni siquiera me estaba mirando. Lo que estaba haciendo, al igual que el resto de la clase, era mirar hacia la puerta, donde se encontraba una de las secretarias de la dirección del instituto.
    -Eh... Soy yo. Todos se quedaron mirándome, y sentí una oleada de calor que se desplegaba por mi cara y por mi pecho, dejando a su paso un enorme rubor.
    -Tienes que ir al despacho del subdirector. Durante unos instantes, fue como si se hubiera dirigido a mí en un idioma que no fuera el mío. No fui capaz de entender las palabras que acababa de pronunciar.
    -¿Tengo que...? -repetí como una boba.
    -Puedes recoger tus cosas -añadió inclinando la cabeza, coronada por un ceñido moño-. No volverás antes de que termine la clase. Al ver mi cara de perplejidad, el señor Randolph dijo:
    -Ya te dejarán mañana los apuntes, Callie. Ahora, ve con la señora Leong. De repente mi confusión desapareció y pasó a convertirse en miedo. ¿Tendría esto algo que ver con mi madre? Me levanté a toda prisa, y estuve a punto de volcar mi pupitre. Entonces la mochila se enganchó con la silla. Me temblaban tanto las manos que a duras penas pude abrir la cremallera. Prácticamente podía escuchar a los demás alumnos compadeciéndose de mí. Cuando pasé al lado de Heidi, me susurró:
    -¿Qué ha pasado? Al contrario que Traci y Kelli, Heidi sabía lo de mi madre, aunque nunca habíamos hablado de ello. Tampoco habíamos vuelto a hablar de lo que había ocurrido aquella noche. Nunca. Negué con la cabeza para hacerle saber que no tenía ni idea. Ella alargó la mano para tocar la mía un instante; su adorable rostro estaba contraído por la preocupación. En ese momento, tuve un horrible pensamiento: '¿Está haciendo esto porque se preocupa por mí, o solo porque quiere aparentarlo?'. Últimamente tenía estos pensamientos con respecto a Heidi, pero antes de que pudiera darme la vuelta para comprobar la expresión de su rostro, estaba fuera del aula con la puerta cerrada detrás de mí. Resultaba extraño caminar por unos pasillos tan vacíos. Normalmente solo me muevo por ellos entre clase y clase, rodeada de otro millar de estudiantes del Endeavor que avanzan entre empujones para llegar a su aula correspondiente. Pero ahora estaba tan silencioso que podía escuchar el eco de los gruesos tacones de la señora Leong. Me fijé en que se había descolgado un extremo de una vieja pancarta de la fiesta de antiguos alumnos, que ahora se mecía por una brisa imperceptible. 'Veteranos del Endeavor: ¡No tenemos espíritu, SOMOS espíritus!'. ¿A quién se le habría ocurrido la brillante idea de utilizar un fantasma como mascota del instituto? ¿Y por qué tenían que recordarme los fantasmas justo ahora? Cuando todo parecía señalar que estaba a punto de descubrir que mi madre había...
    La señora Leong abrió la puerta que conducía a la zona de dirección. Allí no quedaba ni rastro de la tranquilidad que reinaba en los pasillos: una docena de teléfonos sonaba a la vez, una fotocopiadora funcionaba a más de cien revoluciones por segundo, y al menos dos secretarias más se afanaban en teclear en sus ordenadores. Me pareció que había entrado en la oficina de una gran empresa, en lugar de estar en la Escuela Unificada Endeavor de Primaria y Secundaria. Al recordar la sugerencia de Amanda para un nuevo lema del instituto ('Basta ya de fantasmadas'), mi ansiedad se calmó un poco. Pero se me hizo un nudo en el estómago en cuanto la señora Leong señaló el despacho del subdirector Thornhill.
    -Entra. Te está esperando. Tuve un segundo para considerar la ironía que suponía que el señor Thornhill fuera quien presenciara mi reacción al recibir las peores noticias posibles sobre mi madre. Por alguna razón que se me escapaba, mi padre lo odiaba profundamente, y ahora tendría que contarme la terrible verdad, precisamente en su despacho. Abrí la puerta con el corazón retumbando en mis oídos, segura de que lo próximo que vería sería el rostro de mi padre cubierto de lágrimas.